Thursday, July 16, 2009

Pas de deux

Enciende el fuego en el horizonte, hazme saber de ti, cuéntame tu historia, cuéntales a todos de tu gran travesía y de cómo cruzaste ese gran océano, cuéntales de esa noche congelante de gala y amargura, dime como te ha ido...

México, D.F. Una tarde lluviosa.

Y mientras tanto pasa el tiempo, con lluvias, con viento, con un indescifrable sabor, un aroma muy especial en el ambiente. Habiendo recorrido ya miles de kilómetros, posiblemente ya acostumbrado a otro horario, uno en donde uno pareciese estar constantemente entrando en el pasado sin que nada pueda evitarlo, y con esa nieve que aunque no todo el año bien queda impresa en la memoria por eso de las fiestas de invierno pasadas y continua como si en realidad los eventos presentes no se desarrollaran a la misma velocidad con que la mente logra apreciarlos, una apreciación que bien podría ser el gran acto de vivir.

Lyon, France. Toute la soirée

El departamento tiene una pequeña ventana que da justamente a ese restaurant irlandés, y a poco más de 40 metros esta el Ródano y enmarcando el horizonte están esas colinas que me recuerdan tanto el lugar donde crecí.

En las tardes toca la banda de Jean Yves, y en una situación (que a veces califico de enigmática) intrigantemente sincrónica siempre terminan de tocar su melodía titulada #3 al cuarto para las 8… insignificante, valla a saber yo su itinerario; lo que escapa, es aquella ave que se posa en la parada de autobuses, siempre en el mismo lugar, pobre de mi atormentada alma haciendo suposiciones intrascendentes, oh de mi infierno que se vuelve liquido en las madrugadas.

Un lugar, cualquiera. Mañana aún de madrugada

En aquella postal extraña con aquella alba misteriosa y las luces distantes de la ciudad…

El viento en el rostro demacrado de aquel ser destruido, el veneno corre por su sangre sin fragmentar nada de esa “humanidad”. Aquel desgastado piso ha de ser testigo del termino de tu tiempo, irrelevante, tranquilo y desapercibido fin de tu existir.

Insignificante existir, en la mañana bañada de olores familiares, tierra mojada, las flores silvestres que con la salida del sol pierden toda gracia.

Yo aquí a tu lado, como siempre, como si nada hubiera pasado.

Me intrigan esas luces al ritmo de la música, se vuelven distantes y difusas.

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