Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho... Este sitio usa cookies y lo pongo porque según google estoy obligado a hacerlo y de forma visible.
Saturday, July 25, 2009
Wednesday, July 22, 2009
U Whore
Resultado de tu ignorancia o más bien de tu arrogancia renunciaste a todo. Tiempo después supe que eso de que “la apariencia no importa” te lo tomaste muy en serio. ¿Qué puede importar la careta con una cartera llena? ¿Qué más da vender tu cuerpo si existe quien lo pague? más aún si tu alma ya estaba muerta. Y bien pudiste quedarte tras tus cortinas traslucidas, siempre libre y sin culpa.
¿Cómo hacer aquello que tú nunca hiciste por mí? ¿Cómo hacerlo si todo lo bueno y malo que sentía por ti lo devoro el tiempo? ¿Cómo hacerlo si al escuchar tu nombre recuerdo tus ojos ya sin brillo, muertos?
Pero yo si se que puedes hacer por mí, dile al bienaventurado que te enseñe como pedirle al señor, pídele que te enseñe como recibir su gracia, y que como buen ejemplo que es él, siempre tan humano, tan noble, tan desinteresado, tan bondadoso con esos llamados angelitos, te enseñe como ser bueno con los demás, como sin tener el interés propio por delante hagas el bien al prójimo, igual que él lo ha hecho con todos los que lo rodean.
Pero sobre todas estas cosas tan vánales, tan paganas, dile que te enseñe como engañar a Dios, dile que te enseñe alguna de esas actividades tan nobles que comulgan con la palabra de Cristo, para que así vallas pagando tu entrada al cielo aunque sea en abonos y así continuar a gusto bailando con el diablo.
Destroy Everything U Touch
Vuelves en un reencuentro, producto de la atrofia neuronal de ese que se empeña en llamar a Cristo como su salvador. Vuelves, y tu estampa sigue intacta, inmaculada, quizás producto de tu jornada a velocidades insospechadas.
Y sigues vacío, tal vez, quizás regreses con un nuevo brío, uno de igual magnitud al que te hizo desaparecer hace ya tantos años. De las terribles sospechas, de las verdaderas infamias, y no eres feliz. Se te olvido acaso que tienes un pacto conmigo, se te olvido aquel contrato firmado con sangre con el mismo diablo, se te olvido que vendiste todo lo bueno que tenias (lo poco que tenías) y que a cambio obtuviste, ahora lo sabes… nada.
Te recuerdo bueno, te recuerdo amable, te recuerdo feliz, te recuerdo lleno de esperanza pero sobre todo de ilusiones, tu mundo era duro, era triste, era gris y tú estabas ahí por encima de todo lo malo. Al final la tristeza te ha de haber consumido, perdona por no estar ahí.
Hoy, te veo ambicioso, te veo indiferente incluso a tu propia situación, a la de los tuyos. Te veo muerto, porque todo aquello que eras y que era bueno, te encargaste de destruirlo, de desaparecerlo como hiciste con tus ilusiones, de borrarlas de esta vida como hiciste con las mías. Aniquilaste todos y cada uno de nuestros pequeños sueños y olvidaste miserablemente que también eran los míos.
Thursday, July 16, 2009
Pas de deux
Enciende el fuego en el horizonte, hazme saber de ti, cuéntame tu historia, cuéntales a todos de tu gran travesía y de cómo cruzaste ese gran océano, cuéntales de esa noche congelante de gala y amargura, dime como te ha ido...
México, D.F. Una tarde lluviosa.
Y mientras tanto pasa el tiempo, con lluvias, con viento, con un indescifrable sabor, un aroma muy especial en el ambiente. Habiendo recorrido ya miles de kilómetros, posiblemente ya acostumbrado a otro horario, uno en donde uno pareciese estar constantemente entrando en el pasado sin que nada pueda evitarlo, y con esa nieve que aunque no todo el año bien queda impresa en la memoria por eso de las fiestas de invierno pasadas y continua como si en realidad los eventos presentes no se desarrollaran a la misma velocidad con que la mente logra apreciarlos, una apreciación que bien podría ser el gran acto de vivir.
Lyon, France. Toute la soirée
El departamento tiene una pequeña ventana que da justamente a ese restaurant irlandés, y a poco más de 40 metros esta el Ródano y enmarcando el horizonte están esas colinas que me recuerdan tanto el lugar donde crecí.
En las tardes toca la banda de Jean Yves, y en una situación (que a veces califico de enigmática) intrigantemente sincrónica siempre terminan de tocar su melodía titulada #3 al cuarto para las 8… insignificante, valla a saber yo su itinerario; lo que escapa, es aquella ave que se posa en la parada de autobuses, siempre en el mismo lugar, pobre de mi atormentada alma haciendo suposiciones intrascendentes, oh de mi infierno que se vuelve liquido en las madrugadas.
Un lugar, cualquiera. Mañana aún de madrugada
En aquella postal extraña con aquella alba misteriosa y las luces distantes de la ciudad…
El viento en el rostro demacrado de aquel ser destruido, el veneno corre por su sangre sin fragmentar nada de esa “humanidad”. Aquel desgastado piso ha de ser testigo del termino de tu tiempo, irrelevante, tranquilo y desapercibido fin de tu existir.
Insignificante existir, en la mañana bañada de olores familiares, tierra mojada, las flores silvestres que con la salida del sol pierden toda gracia.
Yo aquí a tu lado, como siempre, como si nada hubiera pasado.
Me intrigan esas luces al ritmo de la música, se vuelven distantes y difusas.