Este día sabe a ti, con todas esas pequeñas nubecillas blancas dispersas. Recuerdas el frío de aquel invierno de tardes naranjas, recuerdas aquella escalera mal hecha donde soñamos un mundo tecnológicamente avanzado, cuadrado. Con una cámara en las manos capturé una estructura antigua, la efigie de esa vida nueva con loción barata y suéter gris.
Recuerdas las bolsas de plástico en el patio, recuerdas el sofá donde solía hundirme, recuerdas el champagne en vaso de plástico. Y recuerdo muy bien la emboscada en Tokio, las travesuras del erizo y aquel domingo en el parque de diversiones en el que no estuvimos.
Cuando el ron paso de la botella a nuestras bocas y nuestras bocas a nuestros cuerpos en una tarde calurosa. Luz que nace de la nada, cuando el líquido forma inconcebibles patrones y decidimos que nuestra canción sería en un español extraño y ochentero.
No parabas de reír con aquella referencia supuestamente filosófica (fiasco alucinante de mi enamoramiento) y yo intrigado con tu simple historia. La música que me recuerda a ti posee simples beats dignos de clubes nocturnos, sin embargo nunca baile contigo.
Fui tu compañero de aventuras en un mundo raro, fuiste esa fotografía nunca revelada y esa tarde a mis 17 años. Fui ese tequila, fui un número en un disco, fuiste una llamada nocturna y fuiste una ciudad contaminada. Fui pantalón y zapatos.
No pudimos haber tenido mejor historia, fuimos el inicio de una guerra en tierras de oriente, fuimos discordia, rencor, odio y venganza. Y fuimos fiesta de barrio, grupo de Liverpool y lluvia helada.
Y tu dulce perfume en mis labios, mi susurro en tu piel descarado. Recuerdas el reloj metálico pesado, recuerdas la zapatería en domingo, recuerdas el mercado de discos, recuerdas el elevador para cuatro. Recuerdo a tu madre compasiva y a tu hermana buena amiga, recuerdo una vida que jamás viví.
Fuiste burbuja arrogante, desafiante en tarde templada. El sol se ha marchado, queda ese sabor, una hacienda antigua perdida en tierra de nadie y una promesa vacía. Te has ido, te veré mañana cuando nuestro mundo tecnológicamente perfecto nos permita seguir soñando, con suéter y tequila.
Sí, definitivamente esté día sabe a ti.
No comments:
Post a Comment