Tuesday, January 18, 2011

Confessions Eighteen (More Than Music)


Hace algunas horas llegue a casa y cuando menos me di cuenta me encontraba solo, decidí escuchar música, quizás leer el libro de Isaac Asimov sea dicho de paso un libro cuya lectura he tardado mucho en finalizar. Puse pues Ray of Light American Life ambos de Madonna, ambos regalos de personas importantes en mi vida y ambos poseedores de una arquitectura singular que trae a mi pensamiento muy buenos recuerdos.


La música para mi es difícil de entender, mucho más lo es tratar de explicar. Siempre he creído que las personas cuyo oficio es la música y con ello no me refiero a los cantantes (interpretes) sino a los creadores (compositores) son humanos dotados con un excepcional don divino, la capacidad de organizar coherentemente una serie de sonidos y silencios específicos cuyos tiempos son variables, para mi simplemente es un arte cuya labor es agotadora, por no decir imposible.

Decía Leonard Bernstein La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido, puede crear asociaciones magnificas o destructivas, generalmente y en mi caso esas asociaciones son buenas, la música posee en su naturaleza esa bondad, proveniente quizás de esa conexión divina con nuestros cuerpos que de la nada nace para darnos esa sensación de satisfacción y bienestar.

No importa que género o subgénero musical gustes, como seres humanos nos podemos identificar con más de uno, y sin duda no creo que exista persona que pueda ser capaz de vivir sin ella, en cuyo caso contrario si me atrevo a aseverar que ese ser lleva una vida muy triste, en el caso de la melomanía considero que no por tener una obsesión o pasión fundada o infundada por cierto tipo de música hace del melómano un punto de referencia para nada, por el contrario considero a la melomanía en la mayoría de los casos una de esas muchas patologías equiparables al trastorno obsesivo compulsivo.

La música como muchas otras cosas que forman parte de nuestra vida, crecimiento y desarrollo son relativos, no creo en la existencia de un género musical superior a otro a pesar de que evidentemente ciertas composiciones son complejas desde su concepción hasta su interpretación, y otras burdas creaciones quizás en un momento de ocio. La música es buena cuando te gusta y eso es todo, no hay más, es buena porque la sientes, es buena porque la disfrutas, es buena porque te hace sentir vivo.

Me permito hacerles una sugerencia, vayan a su cajita de los recuerdos, a su repisa, a su librero, a donde sea que guarden sus discos físicamente o digitalmente en su computadora búsquenlo, ese disco El disco, ese que hace muchos años no paraban de escuchar día y noche. Quizás se lleven una muy grata sorpresa, tal vez sepan la letra de muchas de las canciones o esa parte de alguna canción perdida que les enchina la piel o esa, sí esa, esa que puede llevarte hasta las lágrimas o a la euforia total, esa que te hace sonreír o esa que te hace bailar.

Un dato curioso que me vino a la mente extrañamente justo en este momento, la música posee tal capacidad de incidir en nuestra vida que el titulo de este blog The Only One no es producto de mi arrogancia infinita, ni mucho menos de una decisión al azar, es parte de un verso que me gusta mucho en una estrofa de una canción muy especial. 

Mientras tanto seguiré escuchando, disfrutando de esta música que me pone de buen humor y me trae buenos recuerdos aunque no sepa cuáles, viviré momentos nunca antes vividos e historias nunca antes contadas.

Wednesday, January 12, 2011

Sky Reddens

Marginal desire of a dying volition
sedition heart in violent times
where one day, different became dangerous
Fear feeds on tired souls

Voice of revenge, born in the bowels
darkness consumes the light of noon
your breath is deformed in a kiss off
And the sky reddens, the offshore wind

The figurine limp in my mind
it decays slowly over thousands of years
silence is my accomplice, remains silent
Illiterate and thin, indifferent, dead

There’s a promise kept in your eyes
you’ve given me, the intricate evening
believe no more, your prayers squalid
I’m so happy, a little eternal moment