A veces, bueno casi siempre la naturaleza nos empuja a crear ideas, mecanizar planes complejos a partir ya sea de lo que a diario percibimos o de la simple necesidad de. Una vez escuche que el ser humano pasa más tiempo en su pasado o en su futuro y muy poco en su presente.
La imagen completa de esa serie de situaciones o de un evento en específico puede significar más que el hecho en sí mismo. ¿Pero qué es un plan sino la sucesión finita de acciones con objetivo determinado? Pues no es otra cosa más que la vivencia continúa de nuestro presente en ese preciso momento claro está. Entonces el hombre está hecho de planes, de sueños, de anhelos, de esperanza, el hombre está hecho de momentos y son estos mismos los que lo hacen humano, los que lo hacen sentirse y saberse con vida.
Sin embargo, existe algo esencial sin lo cual un plan sería solamente una serie de pensamientos únicamente creados para cierta satisfacción momentánea, nada trascendente. La motivación ¿Qué te impulsa? ¿Qué te hace continuar? Y aquí encuentro tristemente que muchos de esos "motivadores" son meramente personales, no se fijan a una tercera persona, muchos dirían que es lo correcto, que es lo "lógico" que uno busque primero su bien y luego el de los demás. Lo entiendo, pero qué es un logro sino existen puntos de comparación, es más; qué es un logro personal sino la mera y al final vacía satisfacción obtenida por el esfuerzo o trabajo, en algunos casos maña o simple "suerte" que se queda en uno.
De la trascendencia
La trascendencia es aquello que esta mas allá de, ¿Dónde se quedan mis actos? ¿A dónde me llevan mis logros? Y muchos son felices teniendo su conocimiento o aquello que pueda ser considerado como la realización personal a través de un acto (ganar la lotería, tener mucho dinero, muchas mujeres u hombres, terminar una carrera profesional, casarse, etc.) ¿Y si no existiesen "los demás"? entonces ese acto no sería nada más que la culminación de un proceso sin mucho sentido. Entonces ¿Qué le da sentido a la culminación de mis planes? La serie de estos eventos o actos predeterminados, aunque al final personales y llamémoslos de autosuficiencia están dados directamente por el entorno, por los demás, o cobran sentido debido a estos.
Habremos entonces, para quién así lo considere tal vez conjuntamente comulgando con una fe, con una creencia o ideología. Que nuestros actos lleguen más allá de uno mismo, que llegue más allá de eso sentimiento animal egoísta de autosuficiencia, hay que demostrar eso que nos hace diferentes de un simple producto orgánico sobre esta tierra. No es necesario hacer mucho, no está fuera del alcance de nadie, es simple, y se empieza por preguntarse ¿Cuál o cuáles serán las necesidades de mi prójimo? Tal vez no está en nosotros ayudarlo, tal vez esa persona es feliz y no necesita de nada; eso no importa, el solo hecho de cobrar empatía nos prepara para enfrentar una situación futura, nos hace consientes de nuestro entorno de una manera más objetiva, nos hace menos animales y nos acerca a Dios cualquiera que sea este.
Una existencia destinada a la autosatisfacción no es más que un miserable desperdicio de múltiples recursos en un insignificante rasguño en el tiempo. El legado no tiene que ser un acto imposible y por lo tanto supremo… y ahí está a diario la oportunidad y tenemos toda una vida para hacerlo ¿Por qué esperar hasta el final?
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