Friday, November 24, 2006

Confessions seven

Y después de los estados mentales constantes y abstractos (porque nunca te quedara claro) llega el momento de lucidez, esa que no es constante (pasajera) y es cuando te sientes acabado, en pocas palabras (como te lo dijeron hace poco) estas destruido, ya sea por el alcohol, por las drogas, por el sexo (cosa que a mi parecer no puede destruir) por el trabajo, etc. Y has de hacerme un sólo favor, no más de tu constante apatía con la vida, nunca más has de sentir que no puedes (porque me consta que tienes una capacidad superior a la de muchos entes que creen tener el control de su vida) nunca más has de perder la razón por una noche de encuentros casuales (cosa que de casual...) y constantes vicisitudes que han de traer desequilibrio en tu armoniosa melodía, nunca más volverás a entregarte por tan poco dinero... nunca más.

Fue entonces que la luz verde, ese haz verde perdió el ritmo y se torno lento al paso que la sustancia hacia efecto en tu desmejorada humanidad (y no después mucho tiempo te volví a ver acabado) de tu débil esqueleto, aquella píldora no ha de darte nunca más placer, el sonido se fue (de hecho ahí siempre estuvo) porque perdió el sentido y no volviste a encontrar un ritmo. Caíste (de hecho llego) sin oponer resistencia y simplemente te dejaste vencer. Y llega alguien a tu auxilio y te toma del brazo que ahora esta frío, sin embargo estas sudando; no ha de dejarte solo porque te ha observado desde hacia ya mucho tiempo.

Te hallabas buscando la manera de no sentirte mal y en la pastillita café encontraste la salida. Se dirigió (se dirige) a tu oído y con voz fuerte y clara dentro de ese mar de sonidos indescriptibles te dijo lo que ya sabias de antemano te diría. Ya no podías hablar, ni siquiera una leve gesticulación pudiste articular. Cuando volviste (porque es un hecho que te fuiste) te encontrabas sentado con un sabor amargo en tu boca, con la playera húmeda, y el ambiente a tu alrededor transcurrió indiferente a lo acontecido, pero un rostro en particular había estado al pendiente de ti.

Y así el tiempo corrió lentamente, después de no mucho hablar (aunque pocas cosas realmente comprendiste) entendiste que él era tu única opción para salir con bien de aquel lugar. Y fue entonces que te tomo de la mano y juntos recorrieron unos cuantos metros que para ti fueron kilómetros (y es que hasta ese momento no eras conciente de tu incapacidad temporánea) subiste al auto y nuevamente no supiste mas.

Y estabas tendido en una cama ajena, extraña a tu piel, sin embargo conocías el secreto que se hallaba tras de aquella almohada (has de encontrar una ley que sea universal) y fue entonces que conociste ese tipo de placer, uno que no has de dejar nunca después de aquella madrugada. El tiempo, la vida misma estaba congelada, se quedo quieta en ese instante. No olvidaras que fue con un billete de veinte dólares, tampoco que enseguida quedo atrapado por los efectos de su poción. Te tomo con entereza y tu, sólo te dejaste querer.

...Hiciste entonces tu promesa... Después de tantos años e infinidad de historias, no volverás a repetir lo que en esa madrugada. Fue suficiente amigo, despídete del living y de todos aquellos fragmentos tuyos que se quedaron en el. That was a happy landing!!!

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