Y te encuentro aquí solo, sólo escribiendo, porque es lo único bueno que pudiste hacer hoy, tienes frío y me pregunto si eso puede ser posible, si tu corazón ya esta muerto (más frío no podría estar) y si no es así, esta en camino, te toco y tus manos están heladas, tal vez ya han perdido esa chispa que transmitías al acariciar, porque el encanto se te acabo (te lo acabaron) porque llego el día que nunca creíste que llegaría, y no porque tuvieras la seguridad de no caer en el, sino porque nunca imaginaste que existiera.
Llegaste y al principio (ese principio que nunca olvidaras) no te gusto, porque no tenía sentido, pudiste disfrutarlo después y claro, ocasiones mas tarde, probando las mieles, esas sí que dijiste nunca probar, que nunca probarías… Y te gusto, y encontraste el placer donde nunca creíste encontrarlo, y de las maneras mas extrañas, en las situaciones y por las vías que nunca pensaste serias capaz de recorrer.
Conociste a ciertas personas, que con sus distintos rasgos, hicieron de sus respectivos momentos algo inolvidable para ti, cuando menos al principio así fue, porque después todo te resultaba aburrido y a veces insuficiente y no porque no te llenara, sino porque ya habías vivido cosas mejores. Conociste el poder del dinero y te dejaste comprar tantas veces, de vez en cuando pensaste que era mejor sólo escuchar lo concreto de sus deseos y que hubiera resultado mejor decir: -Quiero coger contigo. Y así no perder más tiempo, evitarles el gasto (la inversión). ¿Para qué gastar en llevarme al cine o a comer? Si ambos sabían que no se volverían a ver.
Dinero, dinero y no había mas, encontraste a gente poderosa (como nunca imaginaste y como nunca lo buscaste... ni siquiera lo esperabas) recuerdo muy bien al que te ofrecio toda una vida en esas tierras lejanas, te dio miedo al principio y nunca más lo volviste a ver.Te contaron maravillas de aquellos lugares y prometieron compartirlos contigo, lugares de los que sólo tu imaginación pudo recrear basados en sus relatos fantásticos y aquellas tierras se hicieron uno contigo, porque hoy, guardas detalle de cada una de aquellas narraciones, pobre de ti si es que alguna vez creíste cualquiera de esas palabras muertas.
Inventaste un mundo de felicidad, una que no existía (y no existe) , pero admítelo, te divertiste bastante. Conociste tanta gente, hasta que los nombres dejaron de tener sentido (hubiera sido bastante patético que llevaras la cuenta, más aún que te grabaras sus nombres, con lo mala que es tu memoria) y hoy, tal vez lo único que tengas sea un recuerdo vago de aquel (o aquellos) que fueron sinceros y que por tu miedo recházate no involucrando sentimientos. Y cuando te pidieron ser amados, lo hiciste; cuando te pidieron ser consolados, lo hiciste; cuando sólo te utilizaron, los usaste tu también (porque si de algo estoy seguro, es de que ya no te pueden engañar, por mucho que así lo sientan, pues he de recordarte que cuando te contaban esos “los chismes” lo único que recibías era la confirmación de lo que tu corazón siempre había sentido) cuando quisieron tenerte, los tuviste; cuando te contaron de sus vidas, cerraste tu corazón para no recordar ninguna de sus historias, para no sufrir cuando se fueran.
Te dieron cariño, te entregaron sus mas profundos sentimientos, te dieron tiempo, tal vez, un tiempo que quisiste que otros te dieran... Y tu, maldita golfa, simplemente los dejaste ir, porque fuiste igual de cobarde, igual que él, de aquel que te hizo sentir lo que nunca nadie antes. Te dieron sexo, y en cierto momento (no al principio) fue lo único que pudiste dar, porque tu corazón se cerro y no dejo que nadie mas pudiera tocarlo, tu. Te dieron regalos y mostraron su interés, tal vez, porque vieron en ti lo que tantas veces deseaste que viera aquel que te interesaba (recuérdalo bien, que te INTERESABA) y no supiste apreciar ninguno de esos detalles porque ya era demasiado tarde, porque te habías convertido en lo mismo que tantas veces rechazaste, que irónico.
Fuiste llamado: chaparro, flaco, niño, cosita, etc. Pero ninguna de esas palabras te hacían sentir nada, no como cuando te decían Jorge o George, mi George, y vibrabas ante esos abrazos tan cálidos que decían cuanto te amaban, y que decían más de lo que nunca podrás expresar con simples palabras bien acomodadas. Fuiste cruel y él (ellos) nunca recibió esa llamada... Tú, cobarde, tú, la suma de todas tus decepciones.
Y llego el día en el que conociste el poder de tu cuerpo, y te volviste arrogante (más de lo que ya eras, porque aunque lo nieguen tú representas un peligro para la vida social de aquellos que no tienen la seguridad en su persona y se intimidan al invitarte a una fiesta, su fiesta, su evento, por ese miedo de que seas lo que eres y que causes lo que a tanta gente le has causado desde que tienes memoria) lograste, tal vez, sin quererlo, que todo mundo te viera y te convertiste en su deseo y quisieron tenerte, algunos lo lograron y otros se quedaron con las ganas.
Porque hiciste lo que nunca creíste serias capaz de hacer (tal vez, porque así te hicieron creer) y cuando lo lograste, aprendiste que era muy fácil, bastante fácil. Y eso te dio poder, más aún, cuando decidiste que era suficiente y aún así te llamaban y por vez primera (eso creo) deseaste estar solo.
Te amaron, pero no te engañes, bien sabes que fueron muchos más los que te vieron y te odiaron, tal vez porque siempre quisieron ser como tú. Te acuerdas de cuando te aventaron tequila, cuando las miradas eran profundas y con recelo contemplaban eso que nadie tenía (porque hasta hoy no has visto a nadie igual) recuerda, recuerda, recuerda...
Cuando te tocaban y querían corromper lo único bueno que te queda, porque si algo te queda claro son esas reglas que nadie respeta y a pesar de todo, aunque a veces estuviste cerca de hacerlo jamás lo hiciste. Te amo por eso, porque sé que aún hay algo bueno en ti, y sé muy bien que aún crees que existe ese alguien por el que dejarías todo, porque sería tu todo y no habría porque buscar más.
Viste el futuro y viste (lo sabes) eso que pensaban no sabrías, no mucho te sorprendió, pero la siguiente, siempre superaba a la anterior. Y cuando creíste que ya lo habías hecho todo, siempre te llego ese algo que hacía parecer un juego de niños a lo pasado. Olvidaste quien eras y te volviste como ellos, te convertiste en algo peor de lo que ellos son.
¿Cuántas veces dijiste no? Y tuviste suerte, porque siempre conociste gente maravillosa, gente que te abrió los ojos y contemplaste esas posibilidades que hicieron a tu antiguo limitado mundo un asco ante tus ojos. Le dijiste adiós a tanta gente, y hoy lo sigues haciendo. La hipocresía se volvió tu constante y ese aún cree que... porque olvido la primera ley. Y tal vez tú olvidaste la moral o la perdiste en un hotel aunque no sepas en cual.
Eclipsaron tu conciencia y olvidaste la vergüenza, llegaste a donde nadie casi ha llegado, por lo menos no en tan poco tiempo, bifurcaste caminos, hiciste y deshiciste otros tantos, te sentiste todo poderoso. Pero no eres feliz, porque la felicidad no esta en coger con un desconocido del que sólo deseas su cuerpo sin importarte su alma, porque hay algo más que sólo eso...
Y recibiste de cierta forma tu lección, porque son señales que debes interpretar como divinas... creo que estas a tiempo, tú eres el que tiene que contar su historia, ahora ya nadie te puede mentir, viste su mundo, entendiste su mundo y te adueñaste de su mundo. Ahora vete y da las gracias, regresa, pero ya no como antes, eres capaz de todo, hasta de encontrar la belleza en toda esa mierda.
No comments:
Post a Comment