Ya alguna vez te había mencionado que las estrellas se burlaban de nosotros, de nuestros sueños y de nuestras fantasías, que se extrañaban al ver que nuestras igualdades nos separaban y nuestras diferencias nos unían. En su lógica estructura no encontraban sentido al entramado simple de nuestro espíritu. A lo largo de eones las estrellas nos han visto evolucionar y en su larga vida allá en la distancia sólo observan, miran y nada más.
Pero las estrellas juzgan, danzan en un interminable baile que desde el inicio las ha separado; se han juntado para hacerse compañía, unas en grupos pequeños que generalmente son las más arrogantes, otras en cúmulos más grandes y otras solitarias rodeadas de un infinito vacío, estas estrellas son las más entendidas de la existencia misma, es en su soledad que encontraron las respuestas.
Las nacidas recién empezó este universo ya han muerto hace largo tiempo, un periodo inentendible para nosotros, de algunas queda aquella imagen que vaga por el espacio y que es visible solo para el que presta atención, pero físicamente ellas ya no están, sus restos han vuelto a formar parte de ese todo primigenio y otras han dado origen a monstruosos seres rebeldes a las leyes de la mayoría.
Y es que si hay algo en el universo muy cierto es que las leyes son relativas. Las imágenes antes mencionadas de las estrellas muertas, son eternas quizás no en el sentido estricto de nuestro entender, finalmente algún día hasta esos fotogramas se desvanecerán en la inmensidad de la nada.
Lo importante no es el periodo de vida de las estrellas, unas viven mas que otras. Algunas estrellas irradian una luz increíble que sin duda dejaría ciego a cualquier ser en este universo, esas estrellas gastan rápidamente su combustible y viven poco, el brillar tanto o ser tan grandes y magnificas acortan su existir. Hay otras que son un poco mas pequeñas y mas constantes y son estas las mas estables, llegan a vivir mas que sus hermanas monstruosas. Las hay las pequeñas, unas que ni siquiera llegan a ser lo que pretendían ser.
Las hay pequeñas si, pero con un inmenso poder y hay unas quienes siendo tan grandes en el final de su vida terminaron siendo enanas, otras fueron grotescas y no tuvieron mejor final que una conversión a seres oscuros y poderosos, deformando el espacio y el tiempo a placer. Las medianas o mas constantes irradian al final de su existir el mejor de los brillos y estallan en colores y figuras de ensueño, como monumento a la creación misma.
Esta belleza de colores singulares a veces inerte y otras llena de cinética contrasta con el silencio de la inmensidad que lo rodea. Hay entre las estrellas una distancia considerable y a pesar de ello las fuerzas invisibles las conjugan en patrones magníficos que hemos interpretado en base a sus ciclos y otras simplemente a sus formas.
Las estrellas no entienden ese sentir nuestro, ese de verlas y maravillarnos desde tiempos ancestrales por ser lo que son. De igual forma ellas aunque lo nieguen se maravillan de vernos romper las reglas mas simples. Es en su realidad llena de constancias y certezas que no comprenden nuestras fluctuaciones en este existir.
Para las estrellas somos ese cuadro que no se deja de ver, eso que no se deja de admirar, eso que nunca se alcanza a entender. Es la incertidumbre lo que las mantiene interesadas y viceversa, el tratar de descifrar sus leyes es lo que nos mantiene mirando arriba, queriendo alcanzar eso que nunca podremos tocar.
Para mi tú eres esa estrella magnifica e indescifrable llena de leyes constantes pero inentendibles a mi sentir. Eres ese constante titilar que nunca se apaga o apagará porque hay cosas que ciertamente son eternas y que rompen con toda ley escrita. Ese bacilar mas o menos perpetuo somete a mi horizonte y lo hace mas hermoso. Eres ese inalcanzable que puedo tocar porque ha quebrado una mas de esas reglas.
Las estrellas al final son envidiosas y saben que no pueden robar mas nuestra atención, saben que por muy bellas uno siempre termina con su cada cual a pesar de irradiar brillos inimaginables, te digo porqué; porque las estrellas son arrogantes y por muy bellas y brillantes siguen vacías y sin sentido en la nada. Y ese brillo tarde o temprano se acabará mas no así esa fascinación que en este momento sólo puedo describir yo.
Hay cosas que escapan a las estrellas, por eso se extrañan al vernos, las estrellas carecen de planes y de compromisos, son errantes en el andar y si acaso buscan no estar solas por eso se acompañan en el trayecto, aunque sea un trayecto vacío. Tú amor mío eres como esas estrellas.
En este andar de la vida me he encontrado con hermosas y brillantes estrellas, todas y cada una de ellas singulares y perfectas a su modo. Unas han sido estrellas fugaces, otras siempre han estado en mi firmamento, unas mas parecen venir a ratos en ciclos como los cometas y las mas están extintas desde hace mucho tiempo aunque como ya te había mencionado sus imágenes perduraran mucho mas.
Lo cierto es que mi cielo nunca dejará de brillar, eres esa estrella errante que brilla por brillar y que no entiende de compromisos. Y aún así me fascinas, no eres ni la mas brillante ni la mas hermosa que haya conocido, sin embargo funcionas a tu manera. Quizás fue el hecho de que fijaste tu mirada en mi y decidiste estar conmigo aún sin entender ese complicado entramado de nuestro sencillo espíritu.
Las estrellas a pesar de lo que parezca poseen un lado oscuro muy oculto, un lado que arde sin cesar a veces muy en lo profundo. A veces estalla a intervalos mas o menos regulares y otras simplemente es impredecible, en raras ocasiones estos estallidos representan el fin y en mas de hecho significa la destrucción de lo que las rodea, incluso mundos enteros.
Nunca alcanzaré a entenderlas, siempre me ha fascinado la belleza que representa una bola de fuego ardiendo en el vacío, en la profundidad del espacio. Hay diseños singulares y formas que se asocian, así punto por punto y al final es cuando se entiende el dilema.
En el ocaso de algún invierno no importa hace cuanto recuerdo que esas mismas estrellas se burlaron de mi. Al final obtuve conquistar a una de ellas y aunque fuera por una sola noche, brilló como nunca antes. Eventualmente las leyes básicas del cosmos trabajan y funcionan. A veces las reglas se rompen y aunque me cueste trabajo aceptarlo la realidad es que no funcionan a mi placer. Yo que mas quisiera dominar el universo y destruirlo en un capricho.
Yo se que es lo que va a pasar y sé que eventualmente vas a hacer arder mi mundo y posiblemente lo llegues a destruir, esa es una facultad que olvidé mencionarte de las estrellas. Y si hay algo que nos separa de las estrellas es esa capacidad de elegir, las estrellas no son realmente racionales, son de hecho bastante impulsivas y autodestructivas. Sabes algo, ya hice mi elección.
En mi mundo ocurren cosas extrañas, tan raras que parecen increíbles. Hay fulgores tan pasajeros en este horizonte y a pesar de ello pareciera que ahí siempre han estado presentes, otros por muy duraderos apenas si se cree que pasaron. Para mi fortuna en este mundo las estrellas destruyen y a veces en su destrucción encuentran redención.
No importa cuantas vidas pasen, cuantos eones tenga que esperar. En este universo las estrellas renacen de sus despojos y aunque es muy raro, vuelven a ser brillantes incluso mas hermosas. Pero para renacer primero se debe morir y para ello te necesito a ti, ven y destruye mi ser, arrasa con mi mundo, no dejes nada sino el recuerdo mismo de aquellas caminatas nocturnas en esta ciudad. Arde como ninguna otra estrella nunca antes en mi firmamento, que para eso nos encontramos; para brillar como ninguna otra pareja en este singular lugar. Hagamos de este encuentro la envidia de tu mundo y el mío, que los humanos son celosos y las estrellas aún mas.