Sunday, January 24, 2010

Only U

Todo ocurre en tardes despejadas, el ocaso en tonos violeta de nuevo me recuerdan lo distante de tus momentos, aquellos que aún continúan atormentándome en madrugadas infinitas, y que por instantes ya no son tan lejanos. Llega el momento en el que se pierde el sentido no sólo de las palabras sino de los actos mismos y la incongruencia es tal que la vida misma carece de sentido. La noche ahora oscura, el cielo se vuelca lleno de estrellas y canta, canta conmigo. Las promesas aparentes de miradas cómplices se rompen en la clandestinidad del momento, un pedazo de tiempo aparente congelado en espacios inertes y ahora conocidos. Por qué me perturba este sentimiento, ahora lo sé, malsano. Un deseo que siempre comienza inocente y después se transforma en la más terrible de mis ambiciones y el más profundo de mis secretos, un secreto diabólico que me consume con cada suspiro a tu lado y cada vez que me tocas te llevas algo de mí, en pedazos me has dejado y el tiempo se vuelve en mi contra como casi siempre, el mayor de mis detractores. Y de la nada como un golpe de energía inexplicable regreso a mi tiempo, a mi espacio, y no puedo decir que es una triste realidad, es todo lo que quiero y lo que quise, aunque siempre podré tener más y quizás ese sea el verdadero origen de esta infelicidad perpetua a ciclos constantes. Las conjunciones de este universo son tan complejas y en la física de este mundo resultan tan lineales que casi podría tocarlas y retorcerlas a placer, y no puedo, nunca he podido. Me pregunto si algún día seré capaz. Volveré, quizás no. Sincerar el corazón no siempre es lo mejor, casi nunca me dio resultado. Una mañana de diciembre encontré una estrella que se me fue de las manos, pero me dio su palabra y volvió. Sí, hay cosas que carecen de sentido y sin embargo son la razón de mí existir.