De esas muchas o pocas creencias de la verdad, o mejor dicho de esas varias apreciaciones del hecho.
Hay quienes son arrogantes casi en todo y para todo, incluyendo el desglose completo del inicio y fin del mundo, de su mundo, de su pequeño mundo, de su pequeño asqueroso y miserable mundo. Y tal vez ahora mismo tome pose en un juego similar, quizás tome pose en el mismo juego, quizás.
De entre tantas patrañas existe ese remanente, esa difusa “esperanza” de que se posea eso que… que por lo que fuera se tiene en pequeñas dosis, de recoger migajas. Y en este momento me pregunto qué pasaría si el hombre viviera de migajas, bueno, suponiendo entonces que así fuese; uno sería más feliz, y puedo notar que siempre tienes una enorme sonrisa en ese rostro.
Y me gustaría seguir confirmando esas cerradas teorías de caos y orden, de ese orden tan estricto que envuelve al caos del mundo o del comportamiento humano como tal, pero no puedo, hay a quienes el universo o Dios no les han hecho justicia, será porque ellos mismos no pueden dársela; de las definiciones de justicia pudiese ser la creencia de que se tiene lo que se merece, sin embargo la definición es otra, una muy distinta.
Porque sí hay matices, y hay quienes se pierden con tan poco, con esos sus llamados deslumbrantes diamantes, quizás pretendiendo ver en una estructura tan simple una complejidad inexistente. ¿O será que la complejidad…? Sí, si es eso, hay tangentes que se crean para variar, para darle emoción a esa que por siempre será una línea muy, muy recta.