Monday, September 01, 2008

Confessions twenty four

En esta tierra lejana, donde se pone el sol con singular melancolía. Ya es tarde, y las luces se encienden en las lejanías cual luciérnagas hambrientas y el calor de la noche cobija mis deseos. Dice que es una melodía pegajosa… Y entre los olivos tu silueta, tu siempre única silueta.

Y en una meseta lejana puedo ver la curvatura de la tierra, es bellísima. El cielo cae de nuevo como en aquel sueño de tiempos más cercanos, aquel donde el camino de luz tiene tonos plomizos. Sin duda estoy perdido, pues no ha habido conquistador más fiero que tú.

Entonces será mi agonía el tenerte, será, será, será.

¿Cómo imaginas el futuro? No podemos, esa fuerza misteriosa y sin duda superior esta en nuestra contra y nos atrapa cual barreras invencibles de una naturaleza cruel y sublime.

Postal mortal, cruel postal del destino, reflejo de un alma perdida en el tiempo, sin duda en un espacio muy vacio.

Para nosotros no hay más allá, nunca lo hay… nunca lo hubo, nunca lo ha habido… y nunca lo habrá ni en este ni en ningún tiempo, incluso en esta tierra lejana de oriente, aquí donde el sol se pone con singular melancolía, aquí donde nuestros sueños son los mismos… nuestros deseos y melancolías.