Monday, January 29, 2007

Praying for you

Termino de día sin saber cuando empezó, o tal vez en un atardecer de marzo, o bien pudo haber sido en una mañana sin planes, vacía, sin futuro donde la incertidumbre realmente era lo más seguro. Lo más refrescante quizás es saber que te encuentras en tierras lejanas y que ya no eres una carga para mí… para nadie. 25 de Octubre 2008 Fue en una iglesia, y mientras el coro tocaba sus notas más agudas te reconocí, entregado en tus oraciones, entregado, dispuesto a pagar las culpas que atormentaban a tu corazón, me viste y no pudiste ocultar tu alegría, pero los tiempos eran otros, difícilmente imagine en ese momento lo que vendría después, sin embargo estaba dispuesta a hacerlo, en pro de mi familia, con el único fin que más tarde, muy tarde descubrirías. Y me entregué en un viernes de copas, en un hotel barato, después de quedarnos de ver en aquella estación, en esa donde siempre, en esa… en ese nuestro lugar, en ese donde todos y nadie nos vio. Tomaste el teléfono y con tono de preocupación preguntaste por tus hijos, hipócrita, si a tu lado estaba yo besando tu cabello, y la culpa entonces te embargo y la seriedad en tu duro rostro se marco por esa expresión que aún me da miedo, de esa expresión muerta. Y la burla dejo de ser tu preocupación, ahora era el dinero quien llenaba tu cabeza y tus noches de ansiedad, sí, recuerda esas malditas noches, esas cuando deseaste morirte por no encontrar la salida de aquel agujero en el que tus oraciones te metieron. Frente a la imagen de nuestro señor llorabas y rezabas, y pedías una respuesta, repetías sentencias que difícilmente algún día entenderás, siempre supiste que nunca te perdonarían, nunca. Quisiste cómpralos entonces, con dinero como sólo tú sabías hacerlo, y nunca te diste cuenta que siempre necesitaron tu atención y que esa no se podía sustituir con simples monedas, pero tú no tuviste la culpa porque nunca te ensañaron a hablar, porque fuiste un sujeto expuesto a la dureza de la vida y al desprecio de su familia, nunca te mostraron amor. Y aquel cuento, aquella fantasía que llamabas familia se desmorono a cada instante con cada una de tus acciones, en un efecto que nunca pudiste controlar, era tu destino y a el no le pudiste escapar; el desprecio de antaño entonces fue un amargo karma que hubiste de pagar, que pagaste, que estas pagando.
Porque en mis besos encontraste la salida de un callejón que no existía, encontraste el escape tal vez a una rutina, una que de principio era digna, sin corrupción, una que era decente y no una mierda coma la que te ofrecí. Fuiste un idiota y hoy te confieso el asco que me causabas, el desprecio que sentía por ti, en cada uno de tus detestables besos y tus asquerosos abrazos; nunca supiste mi verdadera intención, y fuiste ciego pero estuviste más sordo… te odiaba, tal vez porque llegaste muy tarde, o tal vez porque nunca, no por completo te pude tener. Las imágenes que atormentaban tus sueños fueron preludio de un fin, de tu fin. Y entonces te di el golpe final… Y hoy estas solo, como el día en que empezaste a andar; solo, como el día en el que todo mundo te dio la espalda y nunca más volviste a llorar. Hiciste lo que dijiste nunca harías, y hasta ahí llego tu palabra, esa que decías era de honor. La vida se te acabo en un instante, tan sólo por un destello de placer; y en un parpadeo lo habías perdido todo, absolutamente todo. Retrocede entonces el tiempo e irremediablemente vuelves a caer, sellaste ese tu pasado, para nunca jamás volver. Podría ser, quizás en otra vida. El orgullo será el candado y la distancia será un gran muro; y apenas te encuentres en la puerta darás la media vuelta y te retiraras agachado. Ya a lo lejos veras a aquellos que te empeñaste en perder, y con lágrimas en los ojos volverás la mirada y tendrás la imagen de ellos, sonriendo, felices, en una bella postal contigo de nuevo; y con profunda melancolía descubrirás que es sólo un espejismo y entonces con todas tus fuerzas desearas todo eso, todo lo que algún día tuviste, a esa, a tu familia. Mi alma hoy está atormentada, por todo lo que te hice, y aunque sé que es demasiado tarde, te pido perdón. Y mis noches son como aquellas que describías, son una constante tortura que no tiene un fin, con horror descubro que estoy pagando y hoy heme aquí arrepentida buscando enmendar lo que es in enmendable, pero es una empresa sin sentido, eso sería como regresar el agua al río. Y el reloj sigue su infalible marcha y con un eco estruendoso marca cada segundo con franca dureza, dispuesto esta el tiempo a cobrarme todos esos instantes que me robé, todos aquellos momentos que no me pertenecían. Hoy, entonces haré una plegaria mientras el coro toca sus notas más agudas. Alzo mis oraciones al cielo para pagar mis culpas y aliviar mi corazón atormentado, entregada en esas sentencias que yo tampoco jamás entenderé. Volteo y esta tu sonrisa y sollozando descubro que no estas ahí, tan sólo es la imagen de mi vida vacía. Te dije adiós, pero nunca se ira tu nombre. Y como la despedida de aquel primer día… ¡Que Dios te bendiga!

Friday, January 26, 2007

You are...

…las palabras se las lleva el viento… Eso me dijeron un día... No has de ser dueño del futuro, has de vivir en incertidumbre, pero siempre disfrutando eso que no conoces a medida que vas descubriéndolo. Porque a veces las reglas no importan, y todo pierde razón de ser, o es sólo que confirmas que realmente nada tiene sentido, porque ese orden universal es perfecto, es utópico, pero en la propia definición esta la negación y esa esencia es inexistente, es inverosímil, es divina.

Y apareciste en un comentario irreal de un día inexistente, de una noche de locura de recuerdos variables y de excesos indescriptibles, encriptados en un mar de whisky y cerveza. Y era Noviembre… no hubo necesidad de mucho y la parquedad en palabras se resumía en unas horas que no significaban nada. Pero estabas ahí, y tu sonrisa nunca desaparecía.

Te hice una promesa que en cuestión de minutos rompí, y entonces me arrepentí, continuabas en mi pensamiento y de esa imagen, lo único importante eras tú, y tus amigos se perdieron en la inmensidad de la indiferencia. Tal vez fue por el hecho de no creer en nadie, por tener miedo.

Y volviste con tu infatigable mirada y me saludaste, y reímos a manera de complicidad de esos tópicos infinitos. Y entonces te prometí un beso, y esa fue una promesa que no corrompí. Después vinieron tus caricias y fue cuando entendí que no podría estar sin ti. Y llego el fin de semana más largo de mi vida, pensando en ti, en ti, en ti.

Y el ocaso irónicamente marco nuestra alba, y este día es infinito y nunca más quiero que anochezca. Porque no he de ocultar lo que siento por tu inmenso ser.

Estaba amaneciendo y nunca perdí la fe, porque siempre supe que tú existías, y aunque no te esperaba… la falacia dice que sabía que llegarías. Hoy, estas aquí conmigo, y no me canso de mirarte.

Te quiero… y sólo yo sé cuanto te necesito. Y no hay nada más grande que el ser correspondido.

Y lo demás queda en mi corazón, ahí donde nadie puede tocarlo y donde nadie podrá cambiar lo que siento por ti, donde nadie nunca sabrá que es lo que me haces sentir, donde nadie imagina lo que tú eres para mi.

Porque tú eres… y por eso TE AMO.

Saturday, January 13, 2007

Cya

...resultaba entonces ser un poco absurdo... Ocurrió después tu regreso, y a pesar de tener miles de palabras para poder explicar (de hecho expresar) los motivos de mis acciones... La única verdad, es revelada si es que tratas (si es que eres capaz) de recordar un poco acerca de tus propias acciones, de esas que siempre llame como desesperadas, los mensajes, las llamadas de cada fin de semana, etc. Entonces ¿Qué es lo que te sorprende? Si es lo mismo que tu hiciste lo que ahora yo hago, pero, con una simple y magnifica diferencia. Y si me preguntas el por qué, yo he de contestar que sólo es por fastidiar, ya que yo al contrario tuyo, no pretendo obtener absolutamente nada y mucho menos de alguien tan, digamos... Bueno, tan sólo era para cerrar el ciclo. Y es cuando se remiten las cosas y se confirman otras tantas, hasta casi poder reducirlas a una ley. Todo ello resulto ser tan predecible y he de confesar que no porque fueras bien conocido por mi, no, no es eso, lo que pasa es que eres tan simple. Hoy, entiendo que hay personas como tú, personas que no se arriesgan, que toman lo ordinario, personas que se conforman con poco y que aquello mas aya de su limitado y cerrado entendimiento es inmediatamente rechazado. Todo aquello que no eres capaz de comprender, nunca lo entenderás, y hoy que soy conciente de ello me percato de que hasta cierto punto estaba igual que tú, porque entonces me cerré a la idea de poder cambiar algo que no puedo porque es tu naturaleza, tu educación y por lo tanto tu mundo, igual y fue una necedad hacerte ver y sobre todo querer vivir contigo, compartir un poco de todo aquello que me hace feliz. Y te sientes único, pero eres igual que muchos otros (porque sé que hay quien si es distinto, quien si es diferente y especial para mi) no te diste cuenta de que él que te hacia sentir así era yo. Y hoy te hace feliz lo más simple, y no es que tenga nada de malo, es sólo que, no, la verdad es que hasta ahí tú puedes llegar. Contigo, la ironía cobro su más grande expresión. Cuando te veía, en esos días cuando sólo nos tratábamos por el simple hecho de estar en el mismo lugar en el mismo tiempo, eras uno más, tan indiferente como muchos otros. Pero llego el día dela venganza (según) y tus besos no me causaban nada, y entonces descubrí tu ser y fue cuando comencé a quererte. Tú sólo hiciste que viera lo que siempre quisiste hacerme ver. Y te iras, como muchos otros, y tú, él que un día fue especial, desaparecerá, y el único rastro de lo vivido contigo será reducido a tu primer nombre. Con todo ello, te doy las gracias, sin duda de ti aprendí bastante, talvez no lo más importante en mi vida, pero si una gran lección. -No le des perlas a un cerdo- Así cuando menos, no perderás tu tiempo...